martes, 31 de agosto de 2010
martes, 29 de junio de 2010
domingo, 20 de junio de 2010
domingo, 6 de junio de 2010
jueves, 3 de junio de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
miércoles, 28 de abril de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
La locura y la estupidez

Si fotografías a Pierluca mientras levanta un castillo de arena, no hay razón para no fotografiarlo mientras llora porque el castillo se ha desmoronado, y después mientras la niñera lo consuela mostrándole una concha en medio de la arena.
Basta empezar a decir de algo: “¡Ah, que bonito, habría que fotografiarlo!” y ya estás en el terreno de quien piensa que todo lo que no se fotografía se pierde, es como si no hubiera existido, y por lo tanto para vivir verdaderamente hay que fotografiar todo lo que se pueda, y para fotografiarlo todo es preciso: o bien vivir de la manera más fotografiable posible, o bien considerar fotografiable cada momento de la propia vida. La primera vía lleva a la estupidez, la segunda a la locura.
sábado, 6 de marzo de 2010

En la vida, lo esencial es formular juicios a priori sobre todas las cosas. En efecto, parece ser que las masas están equivocadas y que los individuos tienen siempre razón. Es menester guardarse de deducir de esto normas de conducta: no tienen por qué ser formuladas para ser observadas. En realidad, sólo existen dos cosas importantes: el amor, en todas sus formas, con mujeres hermosas, y la música de Nueva Orleans o de Duke Ellington. Todo lo demás debería desaparecer porque lo demás es feo, y toda la fuerza de las páginas de demostración que siguen procede del hecho de que la historia es enteramente verdadera, ya que me la he inventado yo de cabo a rabo. Su realización material propiamente dicha consiste, en esencia, en una proyección de la realidad, en una atmósfera oblicua y recalentada, sobre un plano de referencia irregularmente ondulado y que presenta una distorsión. Como puede verse, es un procedimiento confesable donde los haya.
10 de marzo de 1946
Boris Vian
viernes, 29 de enero de 2010

Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.
Rayuela, Julio Cortázar
viernes, 20 de noviembre de 2009
Podía atrapar aquella palabra de un extremo al otro, en todos los sentidos, montarla a horcajadas como a un caballo salvaje, colgarme de ella como de un trapecio: seguía siendo igual de hermosa.
Amélie Nothomb - El sabotaje amoroso
lunes, 26 de octubre de 2009
On the road - Jack Kerouac
jueves, 3 de septiembre de 2009

martes, 12 de mayo de 2009
Luces

Luz que nunca se extingue:
Te equivocas, sin duda. Alguna vez alcanzan
tus manos el milagro;
en medio de los días indistintos,
tu indigencia, de pronto, toca un fulgor que vale
más que el oro puro:
con plenitud respira tu pecho el raro don
de la felicidad. Y bien quisieras
que nunca se apagara la intensidad que vives.
Después, cuando parece que todo se ha cumplido,
te entregas, cabizbajo, a la añoranza
del breve resplandor maravilloso
que hizo hermosa tu vida y sortilegio el mundo.
Tu error está en creer que la luz se termina.
Al cabo de los años he llegado a saber
que en la naturaleza del milagro
se funden lo fugaz y lo perenne.
Tras su apariencia efímera,
el relámpago sigue viviendo en quien lo vio.
Porque su luz transforma y ya no eres
el hombre aquel que fuiste antes de que en tus ojos,
de que en el fondo oscuro de tu ser fulgurase.
No, la luz no se acaba, si de verdad fue tuya.
Jamás se extingue. Está ocurriendo siempre.
Mira dentro de ti,
con esperanza, sin melancolía.
No conoce la muerte la luz del corazón.
Contigo vivirá mientras tú seas:
no en el recuerdo, sino en tu presente,
en el día continuo del sueño de tu vida.
martes, 14 de abril de 2009
El nuevo viento, el viejo viento.

(...)
Había cometas de papel grueso y de papel fino, también las había de tela (las camisas a rayas de nailon era especialmente adecuadas), de hule, de plumas de pájaros, de bolsas de plástico, de piel de pez, de cartón alquitranado, de gasas, de cuadernos con himnos religiosos, de hojas y hierba, de máscaras de Papá Noel y de la capa que se forma sobre el chocolate caliente.
(...)
Los nuevos días son como los viejos, sólo que más fríos. El nuevo viento, que no es más que el viejo disfrazado, trae consigo pocas cosas buenas."




