lunes, 21 de abril de 2008

No hero in her sky



And so it is, just like you said it would be.
Life goes easy on me most of the time.

And so it is, the shorter story
No love, no glory, no hero in her sky

I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes...

And so it is, just like you said it should be
We'll both forget the breeze most of the time

And so it is, the colder water,
the blower's daughter, the pupil in denial

Did I say that I loathe you?
Did I say that I want to leave it all behind?

I can't take my mind off of you
I can't take my mind...
my mind... my mind...

miércoles, 16 de abril de 2008

sábado, 12 de abril de 2008

jueves, 10 de abril de 2008

Acaso


Me dicen que hoy es jueves.

La pequeña certeza
no la confirma nada:
ni el sol en los cristales
-débil y desteñido-,
ni la brisa que mece
borrosas ramas, lejos,
ni la lenta pereza
pesarosa
con la que me dispongo a ver qué pasa.

Salgo a la calle, y miro
sin comprender.
¿Qué tienen esos rostros
que no sea concebible cualquier martes?
El perro que olisquea la acacia desvaída,
¿no es el perro de ayer, por desventura?

Otros son los que insisten.
Me dicen que hoy es jueves.


Ángel González

martes, 8 de abril de 2008

Feliz cumpleaños :)

Cumpleaños

Ya lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.


Ángel González

jueves, 3 de abril de 2008

A destiempo, primavera

Foto: el rio


La plaza está preciosa. Ojalá pudieras verla. Se ha engalanado para la nueva estación. Se ha vestido de primavera. Y me gusta. Parece que juegue con los colores. Y es verde, y roja, y amarilla, y rosa, y marrón. Incluso yo diría que tiene algo de naranja. Y el cielo así, tan azul también contrasta con el resto. Se va a llenar pronto de polen e insectos. Y en fin, quizá antes no lo hubiera dicho, pero me encanta. Es bonita y procuro pasar por ella siempre que puedo, en vez de dar los rodeos que a veces tiendo a coger. Tengo la esperanza de encontrarme con alguien.

La plaza es un lugar de encuentros, estoy segura de ello. Es como una estación de paso, exactamente esa sensación. Pero también he estado asentada allí durante horas. Una especie de refugio en el camino. Un lugar de descanso. Un paréntesis. Una pausa. Un escondite a descubierto.

Está preciosa, de verdad. Toda de colores. Parece un lienzo impresionista. Alguien debería pintarla. Lástima que nunca se me diera demasiado bien pintar. También podría fotografiarla. La fotografía se me da mejor y ahora que mi padre tiene una cámara buena, quizá se la pueda robar un momento para sacar fotos a las hojas de colores, a los árboles que van llenándose de hojas otra vez.

Tendrías que verla. Desde mi balcón parece cosa de magia pero cuando te adentras en ella, los colores te llueven alrededor, y es más mágico aún. Deberías pasar un día y asomarte, como quien no quiere la cosa, sin avisar. Es realmente bonita. Siempre lo he pensado, pero nunca había sido tan consciente de ello.

Yo tengo mis bancos preferidos marcados, según para qué momento. Y siempre me tentó la idea de bajarme con un libro a leer en uno de ellos. Tal vez deba empezar a hacerlo. Una vez me enamoré de un chico que leía en uno de esos bancos. Me enamoré y traté de dibujarlo en alguna libreta que ya no he vuelto a encontrar. Ni a buscar. Tampoco volví a ver al chico, claro.

La plaza está preciosa. Y en el rio me imagino que los árboles también habrán decidido jugar con los colores. Incluso la avenida se engalanará. O Viveros. Ya sabes que tengo una predilección por los jardines de la ciudad. Me pregunto cómo se verá ahora el Jardín Botánico.


La plaza está preciosa. Y es primavera. A destiempo, pero primavera. Artur tenía razón, la primavera es caprichosa. Y tendemos a darle una oportunidad detrás de otra. Si acaso quizá esta vez juegue a nuestro favor. Yo siempre preferí el otoño. El invierno, quizás. Pero ahora es primavera y he dejado el abrigo colgado en el armario. ¿O lo dejé tirado por ahí?

La plaza está preciosa.

Tal vez baje a leer un rato.

domingo, 30 de marzo de 2008

Un día mamá puso entre mis manos su viejo volumen de Momo. Ella siempre hace así las cosas. Nunca te dice nada directamente. Bordea y tantea, delinea por los bordes. Aunque a veces quisiera que fuera un poco más directa, un poco más metomentodo. Pero eso no importa ahora. Lo que ocurre es que no sé si tiene idea del regalo que me hizo en ese momento, cuando me convirtió a mi también en un intento de equlibrista del tiempo y el destiempo.

Al principio de la historia lo decían. Contaban que una de las cualidades que hacía única a Momo era saber escuchar. Y esto, leído cuando apenas tienes 7 años, no puede sino sorprenderte. Se me quedó grabada esa parte como ninguna otra y supe entonces que hay personas realmente incapaces de escuchar a los demás, pero sobretodo, lo difícil que es escucharse con sinceridad a uno mismo.
De alguna manera, Momo conseguía arreglar el mundo de los demás a base de escuchar -que no oír-, escuchar de verdad, escuchar con atención, en un silencio entendedor, con los gestos justos y precisos. En ese momento decidí que tenía que aprender a escuchar así, porque todos necesitan ser escuchados en algún momento y si yo escuchara a los demás, como sabía escuchar Momo, tal vez podría ayudar en algo. El primer problema, sin embargo, es que no basta con querer escuchar, hay que hacerlo bien. Y pocas son las personas que lo consiguen. Ni aunque me lo proponga. El segundo problema es cuando la escucha se convierte en silencio y me hago un muro donde en realidad no pasan las palabras. El tercer problema es que aunque pretenda querer escuchar, escuchar de verdad, no sirve de mucho si después no se hacerme escuchar a mi también. O tal vez si sirva. Tiendo a pensar que a mi me serviría, que me sirve. Pero yo no soy los demás. Antes tenía más claro que serviría, pero al final sólo descubrimos que no basta. Que no es suficiente.

Laura Febré Diciena

jueves, 13 de marzo de 2008

Ninguna parte


Esté como esté
ya sabré encontrarme.

Yo me quedo aquí
en ninguna parte.

lunes, 3 de marzo de 2008

Principio de incertidumbre


Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así.
Y quizás este sea un buen principio,
principio de incertidumbre.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Mentiras que valen la pena

Tenemos memoria, tenemos amigos,
tenemos los trenes, la risa, los bares,
tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
tenemos moteles, garitos, alteres.

Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones,
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, tenemos los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.

Tenemos el sexo y el rock y la droga,
los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
tenemos Quintero, León y Quiroga,
y un bisnes pendiente con Pedro Botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,
tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga,
veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de Aquiles sin fondos,
ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo,
setas en noviembre, fiebre de primavera.

Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
que importa, lo siento, hastasiempre, te quiero,
hinchas del atleti, gángsters de Coppola,
verónica y cuarto de Curro Romero.

Tenemos el mal de la melancolía,
la sed y la rabia, el ruido y las nueces,
tenemos el agua y, dos veces al día,
el santo milagro del pan y los peces.

Tenemos lolitas, tenemos donjuanes;
Lennon y McCartney, Gardel y LePera;
tenemos horóscopos, Biblias, Coranes,
ramblas en la luna, vírgenes de cera.

Tenemos naufragios soñados en playas
de islotes son nombre ni ley ni rutina,
tenemos heridas, tenemos medallas,
laureles de gloria, coronas de espinas.

Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
ángeles caídos, barquitos de vela,
pobre exquisitos, ricos miserables,
ratoncitos Pérez, dolores de muelas.

Tenemos proyectos que se marchitaron,
crímenes perfectos que no cometimos,
retratos de novias que nos olvidaron,
y un alma en oferta que nunca vendimos.

Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma,
abuelos que siempre ganaban batallas,
caminos que nunca llevaban a Roma.

lunes, 25 de febrero de 2008

El tiempo no es una línea, ni siquiera un círculo, y mucho menos unas manecillas de reloj. El tiempo no hace tic tac. El tiempo se transforma, hace espirales, vuelve atrás, se mete en sí mismo, sale y se lanza al espacio, el tiempo se distorsiona y los días nunca se repiten, nunca duran lo mismo.

Mañana tal vez sea martes, las malas lenguas dirán que pasado llegará el miércoles –esos miércoles intermedios que parecen no pertenecer a ningún sitio-, y quién sabe si después vendrá el jueves, y el fin de semana parecerá sólo eso, un fin de semana.

Si una no quiere ser eterna –a menos que se sea eterna en el instante- y hoy es siempre todavía, que sea viernes para todos, que el tiempo tenga nudos, tropezones, que se haga madeja y no se deje peinar, que cambie de color y permita pintar encima, que se destiña, que manche, que pinche, acaricie, que rasque, que te agujeree la piel, que recomponga los fragmentos, que conozcas siempre la pregunta, que no te atraviesen los segundos, que nunca sepas ni cómo ni cuándo, ni ciento volando, ni ayer ni mañana.

Laura Febré Diciena

martes, 5 de febrero de 2008

- Es que a mí me gustan los inconvenientes.
- A nosotros no -dijo el interventor-. Preferimos hacer las cosas con comodidad.
- Pues yo no quiero comodidad. Quiero poesía, peligro real, bondad, libertad, amor, pecado...
- En suma -dijo Mustafá Mond-, reclama usted el derecho a ser desgraciado.
- Muy bien, de acuerdo. Reclamo el derecho a ser desgraciado.

Un mundo feliz, Aldous Huxley

jueves, 31 de enero de 2008


"La primera vez aque la señora Gentil supo de Peter Pan fue con ocasión de estar ordenando la imaginación de sus pequeños. Es una excelente costumbre que las buenas madres cumplen todas las noches, así que los niños se han dormido, la de escudriñar sus imaginaciones y poner las cosas en orden para la mañana siguiente, colocando en los sitios adecuados lainifinidad de materias diversas que por ellas han vagado durante el día.

Si vosotros, niños, pudierais permanecer despiertos (claro está que no podéis) veríais a vuestra madre hacer esto y encontraríais muy interesante la observación. Es una cosa así como el arreglo de los cajones de una cómoda o armario. La veríais de rodillas, riéndose de algunos de los objetos contenidos en vuestras cabecitas, cavilando cómo diantre los habríais recogido, haciendo descubrimientos dulces y otros que no lo son, apretando una cosa a su mejilla como si le pareciera tan linda como un lindo gatito, y ocultando otra apresuradamente lejos de su mirada. Cuando despertáis por las mañanas, las pasiones y maldades con que os fuisteis al lecho han sido dobladas en pliegues pequeñísimos y colocadas en el fondo de vuestra mente, y en la superficie, en cambio, están extendiso vuestros más lindos pensamientos, prontos para que los uséis.


Yo no sé si habréis visto nunca el mapa de la mente de una persona. Los médicos dibujan a veces mapas de otras partse de vuestro ser, lo que puede resultar algo interesante, pero les desafiaría a que tratasen de dibujar la imaginación de un niño, que no sólo es confusa, sino que no deja un momento de dar vueltas.


Hay sobre ella líneas en zigzag como las de la tarjeta en que se anota vuestra temperatura cuando estáis enfermos, y estos zigzags son probablemente los caminos de la isla maravillosa, pues el País de Nunca-Jamás es siempre una isla con asombrosas pinceladas de colores aquí y allí, arrecifes de coral y cierto aspecto de buque en e alta mar, y cuevas salvajes y soliterias, y enanillos que son sastres en su mayoría, y cavernas a través de als cuales corre un río, y príncipes con seis hermanos mayores, y una cabaña a punto de desmoronarse y una dama viejecita con la nariz ganchuda.


Sería bastante sencillo este mapa si sólo hubiera esto en eél, pero es que está también el primer día de escuela, el estanque redondo, el punto de aguja, los papás, los asesinatos que los mayores leen en los periódicos, el dativo de los verbos, el día del budín de chocolaet, los primeros tirantes, las castañas asadas, los tres peniques que dan los papás a los niños que se sacan ellos mismos los dientes, y otras muchas cosas por el estilo.

Todo esto, o bien forma parte de la isla o son otros mapas que aparecen a través de ella y que se confunden completamente porque, además, nada de esto se está quieto."

Peter Pan y Wendy, JM Barrie

miércoles, 30 de enero de 2008

Que el maquillaje no apague tu risa ,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas.

Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.

Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.

Que no se divorcie de ti el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.


Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.

http://es.youtube.com/watch?v=IhFeAqoSdgg

sábado, 1 de diciembre de 2007

Trapecios

Un día, me hablarás de magos y trapecistas sobre un escenario demasiado viejo. Será un cuento de trucos tardíos.
Es fácil hacerme desaparecer, me dirás. Pero hace tiempo que no está permitido desaparecer. Hace tiempo que el olvido se devorará a si mismo, porque el truco está en saber devorarse a tiempo, dirás. El truco para qué, te preguntaré. Para que parezca que dominamos la realidad.
Yo me quedaré callada, y lentamente algo comenzará a hacerme cosquillas en los dedos.
Pero aquellos que creen dominar la realidad no conocen los juegos malabares, ni saben el secreto que esconden las chisteras más allá del abracadabra.
Porque escribir es como ser mago, solamente hay que crear las palabras adecuadas, después, el espectáculo seguirá, sólo si tienes las palabras mágicas correctas. Sólo si las capas y los sombreros de copa no se caen en ese instante hacia la arena, con el olor a salitre y lluvía preguntándonos cuál es ahora el truco. El truco para qué, preguntarás. El truco para que parezca que dominamos la irrealidad. Para que todas las canciones tengan sentido. Para que las palabras no se queden vacias. Para que inventemos la manera de llevar un vuelo bien disimulado. Para engañar al tiempo y a la distancia. Para burlar las leyes físicas y los asteroides con nombre de número. Para no olvidar que todo es ilusión, pero los ilusionistas saben que la magia está en los ojos del que mira.


Laura Febré Diciena

viernes, 30 de noviembre de 2007

Tic Tac


Ya lo sabes.
No sirve ni la función ni la disfunción
de cada uno de los mecanismos que diseñaste para tu vida;
es por el destiempo de sus pasos,
y aunque repitas que algún día aprenderás
a sincronizar relojes,
no es suficiente,
nunca fue suficiente.

Laura Febré Diciena

jueves, 18 de octubre de 2007

Ayer


Ayer fue miércoles toda la mañana.
Por la tarde cambió:
se puso casi lunes,

la tristeza invadió los corazones
y hubo un claro
movimiento de pánico hacia los
tranvías
que llevan los bañistas hasta el río.

A eso de las siete cruzó el cielo
una lenta avioneta, y ni los niños
la miraron.
Se desató
el frío,
alguien salió a la calle con sombrero,
ayer,y todo el día
fue igual,
ya veis,
qué divertido,
ayer y siempre ayer y así hasta ahora,
continuamente andando por las calles
gente desconocida,
o bien dentro de casa merendando
pan y café con leche, ¡qué
alegría!

La noche vino pronto y se encendieron
amarillos y cálidos faroles,
y nadie pudo
impedir que al final amaneciese
el día de hoy tan parecido
pero
¡tan diferente en luces y en aroma!

Por eso mismo
porque es como os digo,
dejadme que os hable
de ayer, una vez más
de ayer: el día
incomparable que ya nadie nunca
volverá a ver jamás sobre la tierra.

Ángel González

miércoles, 17 de octubre de 2007

Y le pondremos el cucurucho de estrellas, que dijo Neruda, y la bata de mago al deshacedor del Universo.
Que nos devuelva la Risa, la Magia, el Asombro.


martes, 16 de octubre de 2007

Y en conclusión, señores, el poema
no nace del esfuerzo de hablar solo,
es la necesidad de estarle hablando
a una silla vacía.

Luis García Montero